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Franz Tamayo

20 junio 2010

Probablemente estemos hablando de uno de los mejores escritores bolivianos del siglo XX. Para muchos, el mayor exponente de la poesía boliviana de todos los tiempos.

Tamayo nacido en La Paz, Bolivia en 1879 y fallecido en la misma ciudad en julio de 1956.

Genial en el manejo de las ideas y de la palabra y en la estructura de cada obra. Sus obras: “Odas”, “Proverbios”, “Las Oceánicas”, “La Prometheida”, “Nuevos Rubayat”, “Scopas”. “Epigramas Griegos”, “Horacio y el Arte Lírico”, “Interludios”. En prosa: “Creación de la Pedagogía Nacional”.

BALADA DE CLARIBEL

En la desolada tarde, Claribel, al

claror de un sol que no arde,

Claribel, me vuelve el amante

alarde, aunque todo dice: “es

tarde, Claribel”.

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Lleva en sus alas el viento,

Claribel,

tu nombre como un lamento,

Claribel,

y en vano mis ansias siento

volar tras aquel concento,

Claribel.

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Voz con que pía la ausencia,

Claribel,

saudade, canora esencia

Claribel!

Añoranza, transparencia

que la ausencia hace presencia,

Claribel!

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Mar profundo y alto monte,

Claribel,

Es posible que tramonte,

Claribel,

tras el húmedo horizonte,

y que las nieves remonte

Claribel?

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El tiempo es por siempre ido,

Claribel,

y eres quizás todo olvido.

Claribel,

Mas yo, iluso descreído,

aún pienso que me has querido,

Claribel.

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El pan amargo en que muerdo,

Claribel

hecho está de tu recuerdo

Claribel!

Y el pasado nada cuerdo

es un sueño, en que me pierdo

Claribel!

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Oh mañana azul y rosa,

Claribel,

en que te ví, mariposa,

Claribel!

Reina y mujer, niña y diosa,

oro, nácar, nieve y rosa

Claribel!

———

Cantaba en el aire un ave,

“Claribel “

suave cual la suave

Claribel.

Y unía al plumado clave

dulce risa y lloro grave:

Claribel!

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Una música escondida,

Claribel!

Eres por siempre en mi vida,

Claribel.

Mamá de mi eterna herida,

lecho rosa y luz florida:

Claribel!

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Vierte mi labio un perfume

Claribel,

musgo y clavel que resume,

Claribel.

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Mira que eterna zahume,

óleo que no se consume,

Claribel!

Tu nombre dulce y cruel

Claribel

Sabe a fresa e hidromiel

Claribel.

Son de encantado rabel

hay un sortilegio en él,

Claribel.

———-

De un nigromante el compás,

Claribel,

trazó en mi alma “nunca más Claribel”.

Y así mis ojos jamás

como el alba volverás,

Claribel!

Franz Tamayo

Evento Mundial: “Caporales 100% Boliviano”

6 junio 2010

APBolivia Prepara Evento Mundial en Madrid

5 junio 2010

Madrid, junio de 2010 (Prensa APBolivia).- Con botas y cascabeles, con pasión y mucho amor, con alegría y fuerza la Asociación Pro Bolivia se ha sumando a la iniciativa de la Organización Boliviana de Defensa y Difusión del Folklore Boliviano (OBDEFO), Radio Pasión Boliviana y el Ministerio de Culturas de Bolivia, para organizar en Madrid el evento denominado “Danza de los Caporales 100% Boliviana” con el objetivo de reinvindicar y promocionar esta danza boliviana a nivel mundial. El domingo 18 de julio de 2010 en todas las capitales del mundo a partir de las 12:00 (hora de Bolivia), miles de caporales bailaran simuntaneamente en defensa de esta danza declarada Patrimonio Nacional de Bolivia.

Evento Mundial

Hasta la fecha se ha confirmado la realización den evento en: Brasil, Argentina, Suecia, Estados Unidos, Alemania y Dinamarca. En la capital de España la demostración comenzará a las 18:00 y para ello se han convocado a todas las Asociaciones Culturales de Bolivianos a sumarse a esta iniciativa mundial. La expectativa es grande y se espera contar con la participación de más de 200 caporales que durante una hora mostrarán esta danza a los madrileños y el mundo.

Los organizadores cuentan con la colaboración de la Embajada del Estado Plurinacional de Bolivia, la cual está gestionando los permisos necesarios para la utilización de un espacio público ante el Ayuntamiento de Madrid. Las inscripciones continúan abiertas y se puede pedir mayor información a info@apbolivia.org

Danza de los caporales:

Danza estilizada, de ritmo ágil. El Caporal, representa al mulato (mezcla de raza negra con blanca) que al ejercer su labor represora de “capanga” (preferido del patrón, resentido se convierte en verdugo de su propia raza en función de bedel ó Capataz) que controla la producción de cítricos y cocales en zonas tropicales de los Yungas, causando martirio con látigo en mano a esclavos negros (engrillados a cadenas gruesas provocan sonidos acompasados y cansinos), inmune al dolor, actitud prepotente, insensible y represor de insubordinación, convertido en despreciable y soberbio.

Los bailarines llevan un ritmo ágil; van vestidos con trajes coloridos y brillantes; llevan un látigo y un silbato en la mano y muestran una actitud amenazante.

Caporales Asociación Pro Bolivia

Los caporales de APBolivia a su paso por el Paseo del Prado en Madrid

Los orígenes de esta danza:

A finales de los años 60 nace en un barrio popular de la ciudad de La Paz  – Bolivia una nueva expresión del folklore boliviano: el “caporal”. Esta danza que podemos definir como “suburbana” fue creada por los hermanos Estrada, quiénes se inspiraron en los rítmos de los comunarios negros (afrobolivianos), de la región paceña de Los Yungas.

Un grupo de jóvenes seguidores de los hermanos Estrada conforman la primera agrupación de caporales de La Paz y de Bolivia, y es en la Festividad del Señor del Gran Poder que se estrenan las coreografías y los trajes que por aquel entonces eran guaracheras cubanas (un pantalón ancho parecido al estilo del gaucho argentino), cascabeles en las botas, sombrero de paja, un látigo en una mano  y en la otra una máscara de negro.

La palabra de “caporales” deriva de la palabra “capo” que se utilizaba para denominar al capataz (mulato, capanga) que cuidaba de los esclavos africanos. Este personaje vestía un buzo, blusa y sombrero de ala ancha, además tenía un machete y dos cascabeles en las botas, con los que anunciaba su presencia. El mulato, que al considerarse el preferido del patrón durante la colonia española, reniega contra su raza, y cumple perfectamente su función de capataz, controlando de esta manera la producción de las plantaciones de Los Yungas y los Obrajes. Con látigo o machete en mano, martiriza a los peones negros, engrillados a cadenas que producen sonidos acompasados.

El Viceministerio de Cultura de Bolivia señala que “sobre los caporales existen varios estudios especializados. Lo evidente es que la danza aproximó a la ciudad aymaro-mestiza con el otro lado: la ciudad de la pequeña e incipiente burguesía. Las contradicciones no dejan de estar presentes. De origen netamente aymaro-mestizo-urbano, los Caporales pasaron de Chijini (zona del Gran Poder) a asentarse en los barrios de clase media y las residenciales de la zona sur (zona de la burguesía paceña). Nada niega su importancia en el proceso de reconocimiento histórico y cultural ocurrido en la década de 1970 y que fortaleció la identidad de la urbanidad occidental de Bolivia.

Me tengo que ir y no quiero

4 junio 2010

Me tengo que ir y no quiero.
Cuando me vaya ¿quién se sentará en esta silla?
¿Quién mirará esa foto en la que mi papá me alza en sus brazos, una y otra vez?
¿Quién abrirá las ventanas de mi habitación para ver el sol?
¿Quién dormirá en esa cama y quién abrazará a mi oso?
Tengo que irme y no quiero

¿Quién contemplará a Orión y a Escorpión desde mi jardín?
¿Quién se mecerá en la hamaca con Valentina?
¿Quién caminará descalza por la casa?
¿Quién conversará durante horas interminables con mi mamá?
Tengo que irme y no quiero

¿Cuándo fue que decidí cabalgar entre dos mundos?
¿Cuándo fue que una parte de mí decidió vivir entre dos amores?
¿Es que acaso estoy destinada a repetir esta escena una y otra vez, por el resto de mi vida?

La gente dice que el mundo es pequeño, que ahora las distancias ya no existe.
Que un rato estás en Bolivia y luego en la China.
Que la tecnología te acerca a los que están lejos.
Pero en realidad no es así.

Porque yo no quiero amar a los y las que amo a través de esta pantalla.
Yo no quiero estar destinada a sentarme frente a un computador para conversar con mi madre.
No quiero mandarle a Paloma una carita feliz por gmail, sino reírme con ella.
Escuchar su risa, y mirar sus blancos dientes mientras se ríe conmigo.

No quiero mandar zumbidos ni guiños a Valentina, quiero abrazarla y besarla y comérmela entera, como si fuera una sandia.
Quiero jugar, cantar y reír con ella. Quiero verla crecer, quiero estar a su lado.

No quiero escribirle largas cartas a mi papá, sino caminar largas horas con él.
Caminar por los cerros de Auquisamaña y las quebradas del Palomar.
Quiero contarle mis secretos y que él me cuente los suyos, quiero abrazarlo y que él me lea un cuento mientras yo me quedo dormida a su lado.

No quiero que Coco me cuente sus historias por mail, ni por teléfono.
Quiero verlo todos los días, todas las noches y todas las mañanas.
Quiero escuchar los ritmos de su ritmo y sus maracas al otro lado de mi cuarto.
Quiero reírme de sus bromas y ver su pelo despeinado y sus ojos de búho mirándome mientras le hablo.
Quiero tantas cosas y no puedo tenerlas todas. Quiero a tantas personas y no puedo estar con todas.

Quiero quedarme. Quiero quedarme. Quiero quedarme.
Pero he decidido irme y seguramente allá también estaré feliz.
No de la misma forma en la que estoy feliz ahora, pero estaré feliz.
Allá me esperan otros brazos y otras risas.
Otros cuentos, otros secretos y otros dientes blancos, los de Guadita.
Otros ritmos y otras danzas, los de Aleja.
Otros soles, otras lunas y otros cerros, los de Bogotá.
Pero sobre todo otros besos, los besos de mi amor.

Por: Angela Andrea Velasco Terán
Antropóloga
http://nijuegosnijuguetes.blogspot.com/

La Danza como Aproximación Cultural

4 junio 2010

Danza: Siente el Mundo


“Escucho a los lejos una suave melodía me acerco y siento un escalofrío,

no veo nada!! Poco a poco siento que algo va tomando textura.

Distingo a lo lejos un sonido seco que se repite y casi puedo tararearlo,

aun no veo nada!! Siento en mi cuerpo los vaivenes de alguien más que se acopla  y grita…;

no solloza sin decir ni una sola palabra, es como si siguiera al viento y aunque

expresa mucho su melodía se ha vuelto casi una constante.

Ahora distingo también los sonidos agudos, de alguien que acaba de llegar;

se parecen a las risas de niños que aunque se repiten constantemente

no dejan de llamar la atención de una forma tan hipnotizadora que casi

se me olvidan los demás.

Por un momento pierdo la noción del tiempo y del espacio, no veo nada porque tengo los ojos cerrados

¡Qué sabio es el cuerpo! ¡La música solo se puede ver así!

Me acerco un poco más, hipnotizada por los sonidos y compases, al final,

me armo de valor para abrir  la puerta y descubrir los misterios

que se ocultan del otro lado.

¿Cómo puede una puerta ocultar aquel mundo? Lo que encontré al abrirla me

transporto a Oriente Medio, o a vivir “Las mil y una noches”.

No podía dejar de ver aquellos movimientos que se fusionaban con la música y se

burlaban de ella con movimientos inesperados y sincronizados a la vez.”

La cultura puede ser transmitida o compartida de diferentes formas o con diferentes envolturas. La danza  es una de las más llamativas y directas , ya que nos une, nos fusiona, nos hace vivir otra realidad.  Las danzas tradicionales de cada pueblo llevan consigo la historia de la humanidad; en cada movimiento podemos encontrar nuestras similitudes, diferencias e influencias. Cada melodía responde a diferentes variables tales como la historia de cada cultura, sus reivindicaciones, sus esperanzas, sus sueños, sus amores, su carácter. Hay un mundo de expresiones detrás de cada “puerta”. Los diferentes matices de cada danza también hablan de sus gentes.

Por ejemplo en Latinoamérica, en algunas danzas de la zona de los Andes, los movimientos son suaves pero aguerridos como su gente. En el Caribe los movimientos vivos al ritmo de los tambores denotarán la alegría que los caracteriza. Se puede hablar también del Flamenco que nos aleccionará sobre la mujer entregada a la pasión, pero firme de decisión, así como pasa en las danzas estilizadas y sincronizadas de algunos lugares de Europa que probablemente hablen de reyes, principes y princesas o en la gesticulación facial de los bailarines de danzas Indus se nos muestra la dulzura de su gente.

Mediante el aprendizaje de una danza se puede vivir la experiencia de formar parte de otra cultura. Te integra y te  hace ver y sentir otras realidades. Debería ser una tarea pendiente para aquel que quiere conocer otras culturas.

Desde la experiencia de la música y la danza dejé de verme como propia de un lugar y me convertí en conocedora del mundo.

Por: Gabriela Ardiles D.